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Soy mujer busco hombre puebla




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Los niños de la escuela me despiertan a las seis, cantando un hip-hop que despachurra la letra del himno nacional: "Cesó la horrible noche / La libertad sublime / derrama las auroras / de su invencible luz".
Camino un rato, sin ganas de irme a dormir.Voy a las fiestas, bebo, bailo.Con él, se derrite, se muestra informada, interesadísima.Al día siguiente pasan cosas raras.En el desayuno me encuentro con prostituta sinonimo una escritora que acaba de llegar.Lo primero que pienso al llegar en enero de 2015 a Cartagena, Colombia, para participar de un festival literario, es "al fin un viaje al calor".En un cóctel encuentro., un escritor querido y mujeres separadas buscan pareja en bogota prestigioso.Ejerzo una hostilidad fantasma (ahora la ves, ahora no la ves y sé que está mal, y no puedo evitarlo.Recuerdo esa frase de Hebe Uhart: "Arre, hermosa vida".Un día, el fotógrafo Daniel Mordzinski nos toma a varios de los autores invitados algunas fotos en la muralla.Después anoté en mi libreta: "Soy hipócrita?




Hay mucha gente que pierde la vida haciendo lo que hace -trabajadores portuarios, albañiles, prostitutas-, y no creo que los periodistas tengamos más derecho que otros a no perderla.Siento algo parecido al júbilo, un optimismo idiota: el calor, esta ciudad, los amigos.Saludo a la entrevistadora.Llamo a Diego a casa, a Buenos Aires, para despotricar contra los niños cantores de Cartagena, pero no contesta.La cámara se enciende.El cuarto del hotel era enorme.Mi uniforme habitual -camisetas negras, jeans- cambia por zapatos de tacón y faldas.
Mi libreta dice: "Calor!".

Siento algo parecido al júbilo, un optimismo idiota.
Ella no me mira: mira su teléfono y mastica chicle.


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